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Fantasía oscura argentina: fe, culpa y redención en la narrativa contemporánea

  • Foto del escritor: G. R. Meneghetti
    G. R. Meneghetti
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: hace 3 días

La fantasía oscura suele asociarse a monstruos, violencia o mundos sin esperanza. Pero ese nunca fue su verdadero centro.

En su núcleo hay algo más incómodo: culpa, fe quebrada y decisiones que no admiten marcha atrás. Y cuando esas historias se escriben desde Argentina, el peso cambia.

Porque acá no hay castillos relucientes ni linajes gloriosos. Hay cicatrices. Hay silencios heredados. Hay una relación tensa con la autoridad, con Dios y con la idea misma de salvación.

Eso —aunque durante mucho tiempo no haya tenido un nombre visible— es fantasía oscura argentina.


La fe como herida narrativa

En gran parte de la fantasía oscura escrita desde este lugar, la fe no funciona como adorno ni como sistema cerrado. Es un conflicto central.

Dios no aparece como salvación fácil ni como antagonista simple, sino como una presencia incómoda: observa, calla, llega tarde… o exige demasiado.

Creer no garantiza nada. No creer tampoco.

Los personajes avanzan cargando preguntas sin respuesta clara, y esa tensión —entre fe, culpa y responsabilidad— estructura el conflicto tanto como cualquier elemento sobrenatural.


Héroes defectuosos y decisiones irreversibles

Aquí no hay héroes radiantes ni destinos gloriosos. Hay protagonistas cansados que siguen adelante porque no hacerlo sería peor.

Personajes que cargan decisiones irreversibles. Que aman cosas que no pueden proteger.Que saben que el final no va a absolverlos.

No buscan gloria. Buscan sentido. Y a veces ni siquiera eso encuentran.


Fantasía oscura y grimdark: una distinción necesaria

La fantasía oscura suele definirse como un subgénero que fusiona elementos de la fantasía con el terror, presentando mundos sombríos, atmósferas inquietantes y conflictos morales donde la frontera entre el bien y el mal se vuelve difusa.

El grimdark, en cambio, empuja esa lógica al extremo: crueldad sistemática, cinismo absoluto, ausencia de esperanza y negación de toda redención posible.

La diferencia no es menor.

En el grimdark, el mundo es horrible y punto. En la fantasía oscura argentina, el mundo duele porque podría haber sido distinto.

No se trata de destruir la esperanza, sino de preguntarse cuánto cuesta sostenerla sin volverse un monstruo en el intento.


La verdadera oscuridad

En la fantasía oscura argentina, la oscuridad no viene del infierno.

Viene del alma. De lo que se calla. De lo que se justifica “por una buena causa”.

No pregunta únicamente:

¿Qué mal debemos vencer?

Plantea algo más incómodo:

¿en qué nos convertimos cuando creemos que el mal era necesario?


Entonces, ¿Qué es la fantasía oscura argentina?

Es fantasía oscura escrita desde un lugar donde:

  • la moral nunca es limpia

  • la fe nunca es simple

  • la redención nunca es gratuita

  • y la esperanza, cuando aparece, tiembla

No busca agradar. No busca encajar. No necesita validación externa.

Nombrarla no es fundar una escuela ni reclamar pertenencias. Es reconocer un modo de narrar que ya estaba ahí, disperso, sin un nombre común.

Nombrarla no la encierra. Le da un punto de encuentro.


Referencias y lecturas relacionadas

Este artículo se vincula con otros desarrollos y espacios de lectura relacionados con la fantasía oscura argentina y la narrativa contemporánea:

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